¿QUÉ ES INTELIGENCIA EMOCIONAL?
La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. El término fue popularizado por Daniel Goleman, con su célebre libro: Emotional Intelligence, publicado en 1995. Goleman estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades:
1-conocer las emociones y sentimientos propios,
2-manejarlos,
3-reconocerlos,
4-crear la propia motivación, y
5-gestionar las relaciones.
COMPONENTES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
1. Autoconciencia emocional. El conocimiento de las propias emociones aportará una mayor comprensión de las causas de nuestros sentimientos, un reconocimiento de las diferencias existentes entre los sentimientos y las acciones. El conocimiento de uno mismo constituye la piedra angular de la I.E.
2. Control de las emociones. La capacidad para controlar nuestras emociones es una habilidad básica que nos permite controlar nuestros sentimientos y adecuarlos al momento. Aporta a su vez una mayor tolerancia a la frustración y un mejor manejo de la ira, una mayor capacidad para expresar el enfado de una manera adecuada, sin necesidad de llegar a las agresiones verbales o a las peleas físicas; aporta sentimientos más positivos con respecto a uno mismo y hacia los demás, un mejor control de estrés una menor sensación de aislamiento y de ansiedad social.
3. Aprovechamiento productivo de las emociones. La capacidad de motivarse a uno mismo, el control de la vida emocional, puede resultar esencial para alentar y mantener la atención, la motivación y la creatividad. Aporta una mayor responsabilidad, capacidad de concentración y autocontrol y menor impulsividad.
4. Empatía. Es el reconocimiento y la comprensión de las emociones ajenas, la capacidad para poder sintonizar con las señales sociales sutiles que indican qué necesitan o qué quieren los demás, aporta la capacidad de asumir el punto de vista de otra persona, una mayor sensibilidad hacia los sentimientos de los demás y una mayor capacidad de escucha.
5. Dirigir las relaciones. El control de las relaciones es una habilidad que presupone relacionarnos adecuadamente con las emociones ajenas. Que tengamos un trato satisfactorio con los demás depende entre otras cosas, de nuestra capacidad de crear y cultivar las relaciones, de reconocer los conflictos y solucionarlos, de encontrar el tono adecuado y de percibir los estados de ánimo del interlocutor.
Salovey y Mayer (1990) defienden la tesis de que estas cinco cualidades emocionales pueden aprenderse y desarrollarse. Primeramente, esto se consigue mediante el esfuerzo por percibir de manera consciente las propias emociones y las de los demás.


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